En este capítulo del curso profundizaremos en lo que es el amor y lo importante que es trabajar esta competencia en nosotros. Amar a nuestros alumnos, hijos o usuarios de nuestros servicios es fundamental para poder educarlos. Esta es la competencia cero, sin esta no podemos asentar las demás. La docencia no sólo te tiene que gustar, la tienes que amar. Empiezas el apartado de competencias del docente del siglo XXI. Mucho ánimo.

A) APRENCIADOS PROFESORES

Yo soy un superviviente de 
un campo de concentración. 
Mis ojos vieron lo que ningún 
hombre debería presenciar: 
Cámaras de gas construidas 
por ingenieros instruidos, 
niños envenenados por 
médicos profesionales, 
niños muertos por 
enfermeros profesionales, 
mujeres y niños asesinados a tiros y quemados por 
graduados en altas escuelas 
mayores y universidades. 
Por eso yo sospecho de la educación.

MI PETICIÓN ES CLARA: AYUDEN A SUS 
ESTUDIANTES A LLEGAR A 
SER HUMANOS BUENOS. 
Sus esfuerzos nunca deben producir monstruos, 
hábiles psicópatas, futuros maltratadores, 
malos jefes, holgazanes trabajadores…

Leer, escribir, la aritmética, etc.,
son importantes sólo si sirven para hacer a nuestros
hijos e hijas más humanos

 

Peace-Building (1996).
The Review of the Peace Education Commission.
International Peace Research Association. (núm. 3), citando a C. Supple (1993):  
“Desde el prejuicio al genocidio: Aprendiendo sobre el Holocausto”.
Stoke on trent: Trentham Books.

B) LA DIMENSIÓN GLOBAL DE LA EDUCACIÓN

Los docentes deberíamos ser capaces de enseñar que el futuro de cada individuo depende del futuro de todos: “SOY PORQUE SOMOS”.

Parece que la crisis nos ha dejado un camino claro en el compromiso por un mundo mejor. Los corruptos, los ambiciosos, los poco éticos… pasaron por nuestras escuelas enseñados por otros como nosotros/as. Entendiendo que elegir hacer cosas malas es responsabilidad de cada uno. Pero me pregunto si no podríamos hacer algo más en nuestra docencia.

Tenemos que preparar a nuestros niños, adolescentes y jóvenes para trabajos que aún no se han inventado. Ya no se trata de aprender a ser fontanero, médico o electricista; sino de capacitarlos para saber moverse dentro de cualquier estructura global que tenga el futuro, que sean capaces de aprender por ellos/as mismos/as… en definitiva que sean autónomos en sus procesos de adaptación a la cultura que les rodeará dentro de 20 años.

Es esencial trabajar en una doble vertiente, los educadores debemos ayudar a que se desarrollen las competencias técnicas que les permitan obtener una forma de sobrevivir y por otro competencias humanas que sostengan las relaciones y la profesión.

Para que esto suceda de forma equilibrada es esencial el AMOR. Parece que todos asociamos el amor a la pareja, pero lo cierto es que va más allá. El amor de padres/madres a hijos, el amor entre amistades, el amor hacia los más desfavorecidos, etc…. como puedes ver nos referimos a un amor más universal.

C) LA BASE DE LA EDUCACIÓN ES EL AMOR

Si estás aquí debería plantearte si amas a los niños/as, adolescentes y jóvenes de tu Progresa. Amar a nuestros niños y sus ganas de explorar, amar a nuestros adolescentes y sus procesos de identificación y amar a nuestros jóvenes con su posicionamientos energéticos ante una sociedad que no los necesita; son los primeros pasos para comprometerse con la educación-

Amar y ser amado será una buena base para empezar
a construir las demás competencias.

El amor te llevara a valorar y validar al otro.
El amor te llevará a tener curiosidad en sus cosas, su vida, su forma de relacionarse.
El amor te llevará a arriesgar por el otro/a.

Ser visto (Ver al otro más allá de las apariencias)
y ser reconocido (Reconocer al otro) será esencial en una tarea docente.

El amor te llevará a mirar más allá.
El amor te llevará a fijarte en las potencialidades de los muchachos/as.
El amor te llevará a encajar los errores como parte del proceso de aprendizaje.

Como decía Erikson:
es muy importante no confundir al niño, adolescente o joven con sus síntomas. 

d) AMAR AL SER HUMANO

  1. Amar a un ser humano es aceptar la oportunidad de conocerlo verdaderamente y disfrutar de la aventura de explorar y descubrir lo que guarda más allá de sus máscaras y sus defensas; contemplar con ternura sus más profundos sentimientos, sus temores, sus carencias, sus esperanzas y alegrías, su dolor y sus anhelos; es comprender que detrás de su careta y su coraza, se encuentra un corazón sensible y solitario, hambriento de una mano amiga, sediento de una sonrisa sincera en la que pueda sentirse en casa; es reconocer, con respetuosa compasión, que la desarmonía y el caos en los que a veces vive son el producto de su ignorancia y su inconsciencia, y darte cuenta de que si genera desdichas es porque aún no ha aprendido a sembrar alegrías, y en ocasiones se siente tan vacío y carente de sentido, que no puede confiar ni en si mismo; es descubrir y honrar, por encima de cualquier apariencia, su verdadera identidad, y apreciar honestamente su infinita grandeza como una expresión única e irrepetible de la Vida.
  2. Amar a un ser humano es brindarle la oportunidad de ser escuchado con profunda atención, interés y respeto; aceptar su experiencia sin pretender modificarla sino comprenderla; ofrecerle un espacio en el que pueda descubrirse sin miedo a ser calificado, en el que sienta la confianza de abrirse sin ser forzado a revelar aquello que considera privado; es reconocer y mostrar que tiene el derecho inalienable de elegir su propio camino, aunque éste no coincida con el tuyo; es permitirle descubrir su verdad interior por si mismo, a su manera: apreciarlo sin condiciones, sin juzgarlo ni reprobarlo, sin pedirle que se amolde a tus ideales, sin exigirle que actúe de acuerdo con tus expectativas; es valorarlo por ser quien es, no por como tu desearías que fuera; es confiar en su capacidad de aprender de sus errores y de levantarse de sus caídas más fuerte y más maduro, y comunicarle tu fe y confianza en su poder como ser humano.
  3. Amar a un ser humano es atreverte a mostrarte indefenso, sin poses ni caretas, revelando tu verdad desnuda, honesta y transparente; es descubrir frente al otro tus propios sentimientos, tus áreas vulnerables; permitirle que conozca al ser que verdaderamente eres, sin adoptar actitudes prefabricadas para causar una impresión favorable; es exponer tus deseos y necesidades, sin esperar que se haga responsable de saciarlas; es expresar tus ideas sin pretender convencerlo de que son correctas; es disfrutar del privilegio de ser tu mismo frente al otro, sin pedirle reconocimiento alguno, y en esta forma, irte encontrando a ti mismo en facetas siempre nuevas y distintas; es ser veraz, y sin miedo ni vergüenza, decirle con la mirada cristalina, “este soy, en este momento de mi vida, y esto que soy con gusto y libremente, contigo lo comparto…si tú quieres recibirlo”.
  4. Amar a un ser humano es disfrutar de la fortuna de poder comprometerte voluntariamente y responder en forma activa a su necesidad de desarrollo personal; es creer en él cuando de si mismo duda, contagiarle tu vitalidad y tu entusiasmo cuando está por darse por vencido, apoyarlo cuando flaquea, animarlo cuando titubea, tomarlo de las manos con firmeza cuando se siente débil, confiar en él cuando algo lo agobia y acariciarlo con dulzura cuando algo lo entristece, sin dejarte arrastrar por su desdicha; es compartir en el presente por el simple gusto de estar juntos, sin ataduras ni obligaciones impuestas, por la espontánea decisión de responderle libremente.
  5. Amar a un ser humano es ser suficientemente humilde como para recibir su ternura y su cariño sin representar el papel del que nada necesita; es aceptar con gusto lo que te brinda sin exigir que te dé lo que no puede o no desea; es agradecerle a la Vida el prodigio de su existencia y sentir en su presencia una auténtica bendición en tu sendero; es disfrutar de la experiencia sabiendo que cada día es una aventura incierta y el mañana, una incógnita perenne; es vivir cada instante como si fuese el último que puedes compartir con el otro, de tal manera que cada reencuentro sea tan intenso y tan profundo como si fuese la primera vez que lo tomas de la mano, haciendo que lo cotidiano sea siempre una creación distinta y milagrosa.
  6. Amar a un ser humano es atreverte a expresar el cariño espontáneamente a través de tu mirada, de tus gestos y sonrisas; de la caricia firme y delicada, de tu abrazo vigoroso, de tus besos, con palabras francas y sencillas; es hacerle saber y sentir cuanto lo valoras por ser quien es, cuánto aprecias sus riquezas interiores, aún aquellas que él mismo desconoce; es ver su potencial latente y colaborar para que florezca la semilla que se encuentra dormida en su interior; es hacerle sentir que su desarrollo personal te importa honestamente, que cuenta contigo; es permitirle descubrir sus capacidades creativas y alentar su posibilidad de dar todo el fruto que podría; es develar ante sus ojos el tesoro que lleva dentro y cooperar de mutuo acuerdo para hacer de esta vida una experiencia más rica y más llena de sentido.
  7. Amar a un ser humano es también atreverte a establecer tus propios limites y mantenerlos firmemente; es respetarte a ti mismo y no permitir que el otro transgreda aquello que consideras tus derechos personales; es tener tanta confianza en ti mismo y en el otro, que sin temor a que la relación se perjudique, te sientas en libertad de expresar tu enojo sin ofender al ser querido, y puedas manifestar lo que te molesta e incomoda sin intentar herirlo o lastimarlo. Es reconocer y respetar sus limitaciones y verlo con aprecio sin idealizarlo; es compartir y disfrutar de los acuerdos y aceptar los desacuerdos, y si llegase un día en el que evidentemente los caminos divergieran sin remedio, amar es ser capaz de despedirte en paz y en armonía, de tal manera que ambos se recuerden con gratitud por los tesoros compartidos.
  8. Amar a un ser humano es ir más allá de su individualidad como persona; es percibirlo y valorarlo como una muestra de la humanidad entera, como una expresión del Hombre, como una manifestación palpable de esa esencia trascendente e intangible llamada “ser humano”, de la cual tu formas parte; es reconocer, a través de él, el milagro indescriptible de la naturaleza humana, que es tu propia naturaleza, con toda su grandeza y sus limitaciones; apreciar tanto las facetas luminosas y radiantes de la humanidad, como sus lados obscuros y sombríos; amar a un ser humano, en realidad, es amar al ser humano en su totalidad; es amar la auténtica naturaleza humana, tal como es, y por tanto, amar a un ser humano es amarte a ti mismo y sentirte orgulloso de ser una nota en la sinfonía de este mundo. Tú puedes aprender a ser más magnético, atractivo y tener mayor vitalidad. Una postura física, emocional y mental apropiada cambiará tu destino. Es como si tu “suerte” se modifica. No dependerás de talismanes ni amuletos: ¡tú mismo serás tu propio talismán de la buena suerte”

Andrea Weitzner

E) ¿QUÉ ES EL AMOR PARA LA CIENCIA?

Todos lo hemos sentido alguna vez. El amor puede definirse como una de las sensaciones más placenteras del mundo. Una percepción inexplicable que produce esas típicas “mariposas en el estómago” que revolotean al ritmo de los latidos del corazón. El amor es universal, puede ser materno, paterno, familiar, de pareja… Existen muchas formas de amar y todas ellas son válidas siempre que se basen en el respeto mutuo. Los procedimientos científicos suelen explicar con pelos y señales cada una de los motivos por los que se produce algo, por eso preguntamos en San Valentín ¿sabes qué es el amor para la ciencia?

E.1.- Cuestión neuronal

Para la ciencia, el amor se define como un proceso neurológico que se produce en el cerebro gracias a la acción de diferentes secciones: hipotálamo, amígdala, núcleo accumbens, corteza cerebral y área tegmental frontal.

A todo esto hay que añadirle dos sustancias clave en todo este proceso: la oxitocina y la vasopresina. Se trata de dos hormonas liberadas por la glándula pituitaria que están estrechamente relacionadas con la sensación amorosa. Unas sustancias que influyen de igual forma en hombres y mujeres consiguiendo que el sistema de recompensa dopaminérgico estimule la liberación de dopamina a través del hipotálamo.

Según algunos expertos, neurotransmisores tan importantes como la serotonina, la oxitocina o la adrenalina se unen a un proceso en el que el cuerpo humano puede llegar a experimentar numerosos cambios. Las investigaciones más reputadas señalan que la primera vez que nos enamoramos los niveles de serotonina disminuyen y el incremento de dopamina crece hasta unos rangos excesivamente altos. Sin duda, un efecto similar al que puede producir
una droga.

E.2.- ¿Cuánto puede durar el amor según la ciencia?

Un estudio realizado por la antropóloga Helen Fisher, después de un exhaustivo estudio internacional, ha descubierto recientemente un dato que puede responder a esta difícil pregunta: la mayoría de mujeres tienen hijos cada cuatro años y el tiempo de caducidad media de un matrimonio.Según las investigaciones, el amor se divide en tres etapas: un periodo inicial en el que el enamoramiento se basa en el contacto sexual; un segundo proceso en la que el cariño y la crianza de un niño es el objetivo; y una tercera fase que concluye con la separación. Ante todos estos datos, el estudio ha determinado que la sensación de amor puro suele mantenerse durante un máximo de dos o tres años, como máximo un cuarto.La ciencia ha dado su respuesta y sus razones, ahora depende de cada uno prestar atención a las mismas o no. De igual forma, el amor es libre y esa libertad no puede ser regida por ninguna fórmula, por muy compleja que sea. Ama y ensancha el alma. FUENTE: https://okdiario.com/ciencia/2018/02/14/amor-ciencia-1824079

 

F) EL AMOR EN SUS DISTINTAS FORMAS

F1.- Amor a uno mismo

El gran asistente a todas las fiestas eres tu mismo/a. En los momentos de euforia, estás tú. En los momentos de rotura extrema, estás tú. Tu forma de ver cómo te afecta el mundo determinará tu propio autoconcepto. Cada uno tenemos una opinión de nosotros mismo construida por los refuerzos y visibilidad que hemos recibido por el entorno. Muchos de nosotros aún nos encontramos enganchados de forma enfermiza a lo que opinen los demás. Otros, en cambio, se han podido liberar dando sitio a lo que son con libertad y reconocimiento propio. Este autoconcepto gestiona todo lo que somos. El ego tan mal visto en la actualidad nos parece un motor que nos hace andar. Una sobrevaloración del ego lleva al narcisismo y al egocentrismo. Muchos adultos disfrutan cotidianamente de sus condenas. El reto está en amarme y cuidarme para poder estar en relación con otros de la mejor forma posible.

F2.- El amor a los demás, el amor amistad

Nos salvamos en racimo. Somos seres sociales. Estamos diseñados para entablar relaciones con los demás. Los amigos/as los podemos elegir entre todas as personas que van pasando por nuestra vida. Muchos de ellos son circunstanciales, amigos/as del colegio, amigos/as de la carrera, amigos/as del trabajo, amigos/as del equipo de baloncesto… terminados estos espacios de relación, terminan las relaciones; estos serían los “conocidos“. Otros amigos se quedan en nuestro recuerdo y los vemos de vez en cuando, parece que no pasa el tiempo, pero no son amigos cotidianos; estos serían los “buenos amigos/as“. Existen otros amigos/as con los que cuento cada vez que tengo problemas o éxitos para festejar; estos serían los “amigos/as íntimos“. Y, por último, existen pocos amigos en este nivel. Son los que te vacían por dentro, son los que no tienes filtros, enseñas o que tienes o lo que eres sin temor a que te hieran; estos serían los “amigos/as confidentes“.  En todos ellos el apego, la intimidad y el compromiso van in crescendo.

F3.- El amor en la familia

El amor de familia existe. En ella hay relaciones de cuidado de padres y madres a sus hijos/as y viceversa. Este espacio se deteriora con facilidad, es un espacio donde verter todas las “basurillas” que ocultamos con las personas de la calle y amigos/as. La convivencia da “permiso” para tratarse con descuido. El amor en familia hay que cuidarlo y “formatearlo” cada poco tiempo. Cuando este espacio está funcionando correctamente, las personas potencian su actividad e influencia fuera de la familia en un grado máximo.

F4.- El amor de pareja – ¿QUÉ ES EL AMOR? – MANUEL DE JUAN ESPINOSA

EL AMOR DE PAREJA es un intenso anhelo
(deseo y necesidad) de unión con el otro”. 

Así comienza el curso Anatomía del Amor, que cada año imparte la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid. “El amor, y no el sexo como se cree, es el auténtico mecanismo de supervivencia de la especie: las crías morirían sin el cuidado conjunto del padre y la madre durante sus primeros años de vida”. Eso explica Manuel de Juan Espinosa, el catedrático de Psicología que dirige el curso, para afirmar que este sublime sentimiento es la fuerza más potente que mueve el mundo.

El amor es uno de los fenómenos más importantes para el ser humano. De
él se ha ocupado la poesía, literatura, música, el cine e incluso la filosofía. Sin embargo, la ciencia, de la mano de la neuropsicología, ha sido tardía en adentrarse en este fenómeno y comenzar a descubrir sus claves.

El amor nos trae infinidad de preguntas e inseguridades: ¿Qué nos atrae de los demás?, ¿Son las mismas claves para hombres que para mujeres? ¿Por qué se produce la “química” entre dos personas y que sistemas y procesos cerebrales explican la pasión, ¿Qué papel que juega el sexo en el amor? ¿Podemos hablar del amor como una adicción? ¿Es el mismo fenómeno para parejas heterosexuales que homosexuales? ¿Podemos medir la intensidad del amor pasional? ¿Qué tiene que ver la pasión, la intimidad y el apego? ¿Qué funciones cerebrales subyacen al apego? ¿Cuáles son los neurotransmisores implicados? ¿Nos hace felices el amor? ¿Por qué disminuye el sexo? El amor materno y el de pareja, ¿Son tan diferentes?
El amor en compañía, ¿Puede ser para “toda la vida”? Amor e infidelidad. ¿Hay una sola forma de amar o varias? ¿Qué características tienen? ¿Tenemos diferentes formas de amar según nuestros rasgos de personalidad?, ¿Qué modos de ser y formas de amar se relacionan con la satisfacción con nuestra pareja? ¿Qué papel juega la felicidad?

El amor no solo es goce y felicidad, también produce dolor y desesperación: Son los amores perdidos, ¿Cómo actúa el cerebro cuando se sufre el rechazo o el abandono? ¿Sentimos mayor atracción hacia la persona que nos abandona? ¿Cómo es el tránsito del desamor? ¿Es el odio una máscara del amor o su polo opuesto?

El argumento de Manuel de Juan Espinosa no dista del que, con más cinismo quizá, sostenía en su Metafísica del amor ­sexual el filósofo Schopenhauer cuando dio un giro biologicista a la filosofía al afirmar que el amor no era más que una coartada del sexo para perpetuar la especie. Dos siglos después de aquel escándalo, los científicos ya no cuestionan la teoría psicobiológica del amor, que se desarrolla en tres fases equivalentes al ciclo reproductivo:

      • El deseo: La atracción sexual, la libido. Es lo que hace que elijamos a una pareja y no a otra en función de parámetros meramente físicos, relacionados con preferencias genéticas y criterios reproductivos.
      • La pasión amorosa: Es el momento de la unión física de la pareja, cuando la relación se consuma y se mantiene. Su fundamento biológico es la procreación.
      • El apego: Es el sentimiento profundo hacia el compañero a largo plazo, que responde a la necesidad de crianza, sin el cual la supervivencia de las crías estaría en riesgo.

Que la estructura del amor esté asociada a su origen reproductivo no obsta para que se repita de la misma manera entre personas de cualquier edad, sea fértil o no; se da igualmente con independencia de la voluntad de procrear y de la opción sexual
de ambos miembros de la pareja.

El amor puede comenzar en cualquiera de esas fases. Cada una está gobernada por redes cerebrales diferentes, con químicas distintas que generan comportamientos variados (conductas, esperanzas, sueños…), pero
todos con un mismo fin: la consumación sexual imprescindible para la supervivencia de la especie.

F4.1.- Los tres ingredientes de la receta del amor

En paralelo a esta clasificación de las fases basada en criterios biológicos, la mayoría de los estudios actuales sobre la psicología de este sentimiento se basan en la teoría triangular del amor, elaborada por el psicólogo Robert Sternberg. Según este
profesor de la Universidad de Yale, el amor de pareja se compone de tres elementos:
      • La intimidad, que comprende los sentimientos de conexión, vínculo afectivo y, especialmente, la autorrevelación, que en psicología significa revelar al otro aspectos íntimos de uno mismo.
      • La pasión, que supone el deseo intenso de unión sexual o romántica con el otro.
      • El compromiso, que supone la decisión de amar a otra persona y la promesa de mantener vivo ese sentimiento.
De la combinación de estos tres pilares surgen diferentes tipos de amor. Será más sólido el que contenga los tres y menos los amores basados en uno. El encaprichamiento sería el más básico y frágil, eso que llamamos “amor a primera vista”, que surge de
la pasión sin intimidad ni compromiso.  En el “amor romántico” existe una unión sentimental y pasional, pero carece de compromiso: es el típico amor de verano.La relación ideal es el amor consumado, el único que contiene los tres elementos. Es
la relación perseguida por todos, pero la más difícil de conseguir y, sobre todo, de mantener en el tiempo: es casi imposible si no hay un compromiso de los miembros de la pareja para mantener los tres engranajes bien engrasados. Conservar la admiración
mutua, manifestar el afecto con frecuencia, preservar el respeto, cuidar la propia imagen, mantener espacios propios, cultivar afinidades y aceptar al otro como es son algunas de las claves para que la relación amorosa sea satisfactoria y duradera.

F4.2.- Más allá del enamoramiento

El enamoramiento, provocado por una tormenta hormonal, sería preocupante si no fuera un estado transitorio. El psicólogo especialista en relaciones amorosas Walter Riso asegura que “el enamoramiento parece rayar en la patología y, en ocasiones, no es
otra cosa que una obsesión exacerbada”. En su libro Guía práctica para superar la dependencia emocional: 13 pasos para amar con independencia y libertad (Phrònesis) numera las actitudes más frecuentes en el enamoramiento:
      • Idealización del otro.
      • Exclusividad (solo te apetece sexualmente tu pareja).
      • Apego (pensar que nada tiene sentido sin el otro).
      • Ilusión de permanencia (creer que ese amor es único).
      • Pensamientos obsesivos (la mente estará al servicio de la otra persona).
      • Sentido de fusión (sensación de ser almas gemelas).
      • Riesgos irracionales (la conducta se hace compulsiva).
Esta locura, provocada por una tormenta hormonal que se retroalimenta, sería preocupante si no fuera un estado transitorio. En un año como máximo acabará. Con suerte, y con una dosis equilibrada de intimidad, compromiso y pasión, se transformará en el
perseguido amor consumado.